• 1

    "La escritura no es producto de la magía, sino de la perseverancia" (Richard North Patterson)

  • 2

    "Escribir es una forma de hablar sin ser interrumpido" (Noel Clarasó)

  • 3

    "Escribir con sencillez es tan díficil como escribir bien" (W. Somerset Maugham)

  • 4

    "Aprende tanto escribiendo como leyendo" (John Dalberg-Acton)

 

 

 

El género se denomina de alta fantasía cuando el mundo secundario es el único representado en la obra. La alta fantasía crea un mundo paralelo en el que se sitúa la acción. El mundo secundario de la fantasía se sitúa en un lugar que se podría clasificar de atemporal.

No se suele identificar la época en que se desarrolla la acción, por lo que respecto al tiempo lo más característico es la descripción de un tiempo psicológico, un tiempo simbólico de estaciones o la repetición del tiempo o el tiempo mítico de acontecimientos legendarios.

Los escritores de alta fantasía se inspiran en la epopeya antigua, sus raíces se encuentran en la literatura medieval y antigua, ya sea por los nombres que se utilizan, los personajes que aparecen, la ambientación que eligen o la plasmación de un tiempo simbólico. Se comprende que el mundo de una obra de alta fantasía no pueda ser totalmente inventado, ya que si es así el lector no lo reconocería; este tipo de lectura debe tener siempre elementos que el lector pueda reconocer. Quien escribe fantasía toma esos elementos de base de las tradiciones literarias antiguas, de la mitología y de las leyendas.

Algunos de los aspectos imaginarios de la alta fantasía surgen de las historias más antiguas y el héroe contemporáneo mira hacia atrás a través de un conjunto de cuentos folclóricos y de héroes legendarios.

La sociedad representada en las obras de alta fantasía suele estar basada en el romance medieval. Como ejemplos están "Beowulf" o "El hobbit", de Tolkien; en esta última el autor interpreta uno de los aspectos más destacados del género fantástico: la posición del narrador respecto al niño lector. Solo cuando el narrador y el lector implícito ignoran que el mundo es fantástico, puede establecerse la credibilidad de la fantasía; así se entiende que la clave de la buena fantasía estriba en el estilo literario.

Por último, un aspecto muy significativo del género fantástico en la literatura infantil es el hecho de ofrecer una literatura caracterizada por la aportación de posibilidades: abre la puerta a mundos paralelos, e invita a los lectores a imaginarse nuevas formas de vivir y de pensar.

En los últimos años hay que tener presente la saga del niño mago "Harry Potter", de J. K. Rowling, quien con sus hechizos, seres fantásticos y mundos imaginarios ha conseguido hacer disfrutar a los niños de todo el mundo.

Este consejo forma parte del curso Literatura fantástica: un acercamiento a nuevos mundos. Toda la información en nuestra web.

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